
Sin lugar a dudas, que Dios se ha glorificado, por la respuesta de la iglesia ante el terremoto en HaitÃ; hemos demostrado que somos un pueblo, un cuerpo unido:
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En el Este, fueron los primeros en enviar sus aportes (empezando por las congregaciones de San Pedro de MacorÃs).
En el Norte, fueron los grandes motivadores de que el primer viaje de ayuda debÃa ser en la primera semana (empezando por Arroyo Hondo y los hermanos del Centro de Santiago, que hicieron el envÃo de personal calificado y aporte material, junto con las demás colectas).






