Mira lo bueno en cada situación

¿Alguna vez te has encontrado enojado, decepcionado o devastado cuando las cosas no salieron como esperabas o como planeabas? La próxima vez que te pase, analiza profundamente la situación y pídele a Dios que te dé una nueva perspectiva.

Por lo general, podemos encontrar otra manera de ver nuestra situación más allá de cómo la vimos en un principio.  Puesto que caminamos en la luz del Señor, tenemos abundantes bendiciones en cada momento.  Algunas veces, sin embargo, tenemos que buscarlas a propósito.  La luz de Dios no nos ciega, pero podemos estar ciegos para ver su luz.  No siempre somos capaces de ver toda la verdad. Algunas veces vemos todo excepto la verdad.

Mi hija, Mandy, y yo hemos hecho un plan para ver la verdad siempre que algo vaya mal.  Analizamos la situación y preguntamos: “¿Qué es lo bueno en este cuadro?” Oramos para que Dios nos muestre de qué manera lo que vemos como una situación negativa es, en sí, una situación positiva.  Tomamos incluso el problema más pequeño, lo invertimos.  Examinamos la otra cara de la moneda.  Este proceso quizá resulte divertido cuando nos esforzamos para descubrir cada aspecto positivo, pero es algo que nos protege de lo cínico, la desesperanza y las actitudes amargas que pueden aparecer en nuestras personalidades.

Por ejemplo, Mandy tuvo un accidente de tránsito cuando tenía dieciséis años.  Por fortuna, la señora que la golpeó se disculpó y admitió ante la policía y la compañía aseguradora que la culpa era del todo suya.  Cuando la grúa llevaba los autos, le pregunté a mi hija qué era lo bueno en ese cuadro.

“Bueno, nadie ha resultado herido”, respondió ella.

“Sí, eso es lo mejor”, dije yo, “pero hay otra cosa buena.  Este accidente te va a hacer una mejor conductora, pues ahora te das cuenta que incluso cuando tú lo haces todo bien, pueden ocurrirte cosas malas.  Prestarás mucha más atención a los otros conductores y serás más consciente de lo importante que es orar para que Dios nos proteja cuando viajamos.  Lo que has aprendido de esto quizá sea lo que te salve la vida algún día”.

Esto no es tan sólo pensamiento positivo, ni intentar hacer que las cosas buenas ocurran mediante tus pensamientos.  Esto es ver las cosas desde la perspectiva de Dios y dejarle que te muestre la verdad.  Esto significa encontrar la luz en lo que parece ser una situación oscura.  Es saber que, debido a que invitaste a Dios a estar presente en cada paso de tu vida, puedes encontrar su luz allí sin importar lo oscuro que parezca estar.

“Aceptar el momento” es aceptar a Dios y encontrarle en el momento. “Ver lo que es bueno en este cuadro”, por otro lado, es buscar la verdad y ver la realidad desde la perspectiva de Dios.  Es estar dispuestos a dejar que desaparezca nuestra determinación de ver las cosas a través de nuestras miras estrechas.

¿Has conocido alguna vez a personas que están tan dispuestas a creer algo malo sobre otra persona que rehúsan escuchar algo bueno? Montan un caso contra esa persona y todo lo que esa persona dice o hace lo retuercen para confirmar su opinión.  Nada cambiará sus pensamientos.  Ni la razón.  Ni Dios.  Este es el mismo tipo de mente estrecha que alimenta el prejuicio, los chismes, los celos y el odio.  Esta tendencia se contrarresta cuando vemos lo bueno del cuadro.  Quizá sea una forma poco seria de acercarse a un asunto muy oscuro, pero es una buena manera de empezar.

Te pondré algunos otros ejemplos.  Cuando mi familia y yo íbamos en avión de vuelta de nuestras vacaciones, atravesamos algunas turbulencias.  El avión se movía y agitaba tan fuerte, que todos los que estaban a bordo estaban asustados.  Cuando todo pasó y la gente pudo volver a hablar, miramos para ver qué era lo bueno en la situación y decidimos que lo mejor, por supuesto, fue que aterrizamos sanos y salvos.  Otra cosa buena fue que eso nos forzó a todos los que éramos creyentes en ese avión (y tal vez también a los que no eran creyentes) a orar con fervor (a decir verdad, desesperación sería una palabra más exacta).  Cuando descubrimos más tarde que la turbulencia que atravesamos era el borde de un serio tornado que sacudió Alabama, nos dimos cuenta que si no hubiéramos estado orando todo el tiempo para que Dios calmara la tormenta, podría haber habido incluso más daños y fatalidades en tierra de los que hubo.

En otra ocasión, le hable a un joven llamado Mark, que siempre desdeñó el éxito de su padre porque sólo lo veía como algo a lo que él también tendría que llegar.  En la mente de Mark, eso era una tarea tan imposible para él que se sentía derrotado.  Sin embargo, cuando fue capaz de ver la otra cara del cuadro, lo bueno de la situación, Mark obtuvo una perspectiva del todo diferente.  Vio las ventajas de tener un padre que lo respetaran y que le diera a la familia un buen nombre.  Vio los beneficios de las buenas escuelas a las que su padre le había llevado.  Reconoció lo positivo de tener un padre trabajador como ejemplo.  Juntos, descubrimos muchas más cosas positivas que negativas.  Este ejercicio cambió por completo la actitud de Mark, lo cual le llevó a experimentar una gran mejora en la relación con su padre.

Quizá esto sea algo que te sorprenda (a mí me sorprendió), pero a menudo cuando creemos que algo desafortunado nos está ocurriendo, al final es una respuesta a alguna oración que hemos hecho en algún momento.  Lo único es que la respuesta no llegó de la manera en que pensábamos que lo haría, de ahí que falláramos en reconocerla.  Por eso, ver lo bueno es totalmente cuestión de tener la perspectiva de Dios.

Cuando leía acerca del momento en que Dios sacó a los israelitas de Egipto tras muchos milagros inequívocos, me sorprendía de cómo ellos se quejaban y fallaban sin cesar en ver cómo los cuidaba Dios.

¿Qué les pasa a esas personas que no son capaces de ver la respuesta a sus oraciones?, pensaba.

Luego me di cuenta de que todos nosotros somos como ellas.  Dios está enfrascado en hacer algo grande por nosotros, pero como no estamos tan cómodos como nos gustaría, no reconocemos las cosas buenas que Él puso en nuestro regazo. “Tienen ojos más no ven” (Salmos 115:5)

Mira tu vida en este instante, ¿Hay algo que te preocupa o te enoja?  Si es así, di: “Señor, muéstrame lo bueno en este cuadro.  ¿Cuál es la verdad en este momento? Ayúdame a verlo desde tu perspectiva”.  Te sorprenderás de lo que Dios te va a revelar.

Si tu actitud es de buscar con agradecimiento la verdad y la bondad de Dios en cualquier situación, esto cambiará tu vida y nunca volverás a ver las cosas de la misma manera.  Sin importar lo que te ocurra, serás capaz de decir: “Obra del Señor es esto; admirable a nuestros ojos” (Salmos 118:23).  De lo que en verdad hablamos aquí es un asunto de confianza.  Se trata, básicamente, de creer que Dios es bueno y que desea lo mejor para ti. “Prueben, y vean que el Señor es bueno. ¡Feliz el hombre que en él confía!” (Salmos 34:8).

Dale a Dios el beneficio de tu confianza y verás que estás en más luz de la que nunca creíste que fuera posible.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. (Romanos 28:8)

“Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley”. (Salmos 119:18)

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