Enfrentando una Decisión

Queremos compartir con usted diez preguntas para que medite y ore al respecto cuan­do se enfrente con una decisión. Las cinco primeras son genéricas pues representan normas para todos los tiempos en materia de asuntos morales y sabiduría santa.

1. ¿Ha orado al respecto? La oración no ha sido concebida para que sea una situación de cuarta categoría en que pedimos a Dios que nos saque de los resultados de nuestras decisiones apresuradas. La oración fue concebida para ser una situación de primera categoría en la que se supone que preguntamos a Dios cuáles son sus planes para nosotros en lugar de pedirle que bendiga nuestros planes.

2. ¿Es coherente con la Palabra de Dios? La ignorancia de la Palabra de Dios que hay en nuestra cultura no constituye excusa válida, puesto que abundan los recursos. Yo creo que to­do hogar (cristiano) debiera tener, al menos, una concordancia, un diccionario bíblico, una Biblia tópica, un buen comentario y una Biblia de estudio con notas. La mayoría de los pastores gusta de compartir lo que Dios dice sobre cierto punto y, si no le gusta, pues ¡llamo al pastor equivocado! 

3. ¿Puedo hacerlo y seguir siendo un buen testigo de Cris­to? Un estudiante del seminario vino a mi oficina para contarme sobre una oferta de trabajo recibida que le solucionaba el problema financiero, pero tenía ciertas reservas respecto del ar­gumento de ventas que debía usar. Le pregunte si podía usar esa técnica de ventas y seguir siendo un buen testigo de Cristo. No aceptó el trabajo.

 

4. ¿Sera glorificado el Señor? ¿Puedo hacer esto y dar la gloria a Dios? ¿Voy a glorificar en mi cuerpo a Dios al hacerlo? ¿Estoy buscando la gloria del hombre o la gloria de Dios? ¿Ha­go esto para ser advertido por los hombres o procuro complacer al Señor?

5. ¿Actúo responsablemente? Dios no nos saca de las con­secuencias de nuestra irresponsabilidad. EI nos dejará que su­framos las consecuencias de nuestros pecados y opciones irres­ponsables pero, cuando somos fieles en lo poco, Él nos pondrá a cargo de cosas más grandes. No se adelante al tiempo de Dios o se verá superado par las responsabilidades. Procure desarrollar su vida y su mensaje y Dios le expandirá su ministerio.

 

Las cinco preguntas que siguen para que usted se cues­tione respecto de la voluntad de Dios sirven para ayudarle cuando tenga que encarar un cambio de direc­ción.

6. ¿Es razonable? Dios espera que pensemos. Su guía puede transcender el razonar humano pero nunca lo excluye. Dios no descarta nuestra mente sino que opera a través de ella: “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar” (1ra. Co­rintios 14:20). La Escritura nos advierte que no pongamos la mente en punto muerto. Tenemos que pensar y llevar a cabo lo que sabemos es verdad (Filipenses 4:8,9).

7. ¿Hay una oportunidad real?

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No se supone que andemos derribando las puertas que se cierran. Si usted tiene un plan sin esperanzas, ¡abandónelo! Espere si no es el tiempo de Dios. Si hay

una oportunidad real, y todos los demás factores con­cuerdan, ¡zambúllase! Dios puede abrir una ventana pero la ce­rrará si no la aprovechamos. EI hombre infiel pregunta “¿Que pierdo si lo hago?” El hombre fiel pregunta “¿Que corro el riesgo de perder si no lo hago?”

8. ¿Cuál es la opinión de aquellos amigos y parientes que pueden emitir un consejo imparcial y desapasionado sobre el tema? Procure no consultar solamente a quienes estarán de acuerdo con usted. Permita que sus consejeros le formulen pre­guntas difíciles. No se asuste de recibir un no por respuesta. ¿No quiere saber de antemano si no es la voluntad de Dios para no cometer el error de actuar por impulso?

9. ¿Es mi deseo santo? No piense ni crea que estar en la voluntad de Dios tiene que ser siempre desagradable. EI gozo del Señor debe ser nuestra fortaleza. Yo encuentro mi mayor gozo en servir a Dios y estar en su voluntad. Pero no se haga la idea de que si todo es maravilloso usted debe estar en la volun­tad de Dios ¿Su deseo es para satisfacer una concupiscencia de la carne o el deseo lleno del Espíritu de ver establecido el reino de Dios y ayuda para la gente?

10. ¿Estoy en paz al respecto? Esta es una paz interior, ¿guarda su corazón y su mente la paz de Dios?

 

Si usted ha podido responder que si a estos diez factores decisivos, ¿qué está esperando?

 

Salmos 25:4-5

Muéstrame, Oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en tí he esperado todo el día.

 

Fuente: Diariamente en Cristo.

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