El dedo meñique

Meditación de la Semana 25 - 2009

 

Si usted coloca sus manos abiertas con las palmas hacia arriba, notará la gran diferencia que hay entre un dedo y otro. Quedando el dedo meñique como el más diminuto de todos.

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Siguiendo el ejercicio y en la forma anterior de sus manos, intente acostar o cerrar todos sus dedos excepto los llamados pulgares o los dos más gorditos, en esa posición parecen una familia, en la que los hijos duermen o crecen y sus padres permanecen en pie  cuidándolos.

Ahora haga levantar los dedos a su posición anterior, y sólo los dedos pulgares se acostarán en esta oportunidad, esto es la misma familia, pero ahora los padres son viejitos, no pueden más; pero sus hijos están en pie, cuidándolos, protegiéndolos y diciéndoles: somos una familia unida.

Esa es la voluntad de Cristo para con su cuerpo (iglesia),  ese grupo de hombres y mujeres aún existe, porque como dijo el escritor Carlos Cuauhtémoc Sánchez en su obra Volar sobre el pantano: “Los malos son tantos que parecen todos; pero los buenos también existen, búscalos”.

Citas de referencia: Juan Cap. 17, 1 Corintios Cap. 12, Romanos 11:2-6

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